A downloadable asset pack

Me despertaron los sollozos y llantos que provenían del salón de la casa, me incorpore como buenamente pude, y todo lo rápido que me permitía mi viejo cuerpo de 75 años de edad, mi cabeza era bastante más ágil que mi cascarón. Salí rauda y veloz de mi cuarto,bajé las escaleras ayudándome de mi bastón. Al llegar al rellano de la escalera, levanto la cabeza y veo a unos cuantos vecinos en el salón de mi casa, pero entre el murmullo, los sollozos me fijé en mi hijo, que yacía sentado en el suelo, blanco como la nieve. De súbito me subió un calor infernal desde el estómago, quise gritar pero no salía ruido alguno de mi garganta reseca, como no podía ser de otra manera me temía lo peor.

Respiro profundamente, intento sosegarme.-¿Qué está ocurriendo, y mis nietas?,- mis ojos empiezan a  encharcarse. 

-¡Las niñas! Madre, las niñas…- balbuceó mi hijo entre llanto, lágrimas y con la mirada perdida, mientras seguía en suelo, balanceándose como un niño asustado.

-Sus nietas señora-, comenzó a decir uno de los asistentes apesadumbrado.-Las hemos buscado por los alrededores, pero no damos con ellas ni pista alguna de su paradero-, mantenía su sombrero entre las manos mientras lo estrujaba y le daba vueltas. 

-Y ya ha anochecido, ¿no? Cobardes,- le increpé. No sentía las piernas, me había quedado petrificada, sin embargo la impotencia dejó paso a la furia rápidamente.

-El cobarde de mi hijo nunca fue el mismo desde que enviudó-, “¿La historia se repite?”, pensó acalorada, “-mi nuera se perdió en el bosque un atardecer, él no tuvo valor de agarrar el farol. No eran imaginaciones suyas, ni delirios tras la pérdida.”  

De súbito, la chimenea se apagó, la llama de las velas se extinguió, dejando paso a una oscuridad casi total en el hogar. 

Tan pronto como llegó la oscuridad, un aliento de luz apareció en el exterior de una de las ventanas que daban al bosque, ahí estaba el pequeño farol de tenue llama acariciando con su luz el dintel del ventanal y penetrando sutilmente por los cristales guarnecidos por cortinas oportunamente apartadas. Un escalofrío me recorrió la espalda. 

Con la agilidad de un felino, tanto que no me creía capaz de ello, baje las escaleras que quedaban y me fui rauda hacia la puerta, decidida a tomar ese farol fantasmal mientras tras de mí dejaba de escuchar los lloros, que dejaron paso a las plegarias. La abrí con ímpetu, y allí estaba el farol, delante de mí, en mis pies, centelleando, como jactándose.

Las plegarias se hicieron más intensas,- ¡No!-, grito mi primogénito hecho pedazos desde el suelo, estirando un brazo hacia la puerta desamparado, y ahogando su frustración en lágrimas de nuevo.

Reuní coraje, aspire profundamente el frío aire exterior. Mire a mi hijo afligido y las palabras emanan de mi interior como el magma de un volcán, -Ten por seguro que recupere a mis niñas, aunque sea lo último que haga-.

La anciana cogió el farol, cerró la puerta y se sumió en la oscuridad del bosque.

Cuatros días después:

Las lágrimas acariciaban sus mejillas, brotando como la fuente que hay en la plaza del pueblo, sus ojos brillaban con tanta intensidad como la luz del sol al mediodía, y bañaba a sus hijas mientras las rodeaba entre sus brazos, sin parar de besarles y estrecharlas con fuerza, mientras daba gracias en sus pensamientos.

“Descansa en paz madre”,-susurró.

Download

Download
LA ANCIANA.png 1 MB

Leave a comment

Log in with itch.io to leave a comment.